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Doctrina
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PROFESION DE FE DEL CRISTIANO DE LA IAA

1.- Creemos en un solo Dios: Yahvéh, Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra;
2.- Creemos en un Solo Señor: Jesucristo, Hijo único de Dios, engendrado, no creado, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo; que nació de María Virgen, que fue crucificado, muerto y sepultado; permaneció en el sepulcro y al tercer día resucitó de entre los muertos. Subió a los cielos, desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos;
3.- Creemos en el Espíritu Santo,
4.- Creemos que la  Iglesia, que es Una,  Santa, católica y apostólica;
5.- Creemos en la comunidad de los santos;
6.- en el perdón de los pecados
7.- y en la vida eterna. Amén.

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1.-  ELPAPEL DE MARIA EN LA IGLESIA APOSTOLICA ARGENTINA

1.1.- LA ANUNCIACION

La misma Biblia dice (Lucas 1: 38) que el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una virgen, de nombre María, trayéndole la GRAN noticia de la PREDILECCION que el mismísimo Yavé Dios tuvo en esta ELECCION: ha sido escogida para ser la MADRE del UNIGENITO HIJO DE DIOS. Esto no lo pueden negar ni los más acérrimos enemigos del marianismo católico de todos los tiempos. Es una realidad, que a su vez, constituye una VERDAD innegable, porque gracias a éste ACTO VOLUNTARIO de MARIA, Jesús nació en éste mundo y para cumplir una misión específica: SALVARLO del pecado y de la muerte eterna.

¿Cuál es, pues, lo que nos llena de asombro de este hecho, sin lugar a dudas, extraordinario que constituye que Dios mismos puso su mirada en una criatura hasta el momento desconocida?. María dijo, "QUIERO", es decir, ACEPTÓ libremente esta invitación del Padre Eterno y de allí en más, su acto se constituyó en GRANDIOSO: porque María toma conciencia de su participación en el plan salvífico de Dios Yavé.

Sin el SI de María, no habría sido posible la Encarnación. Por tanto, este es el primer y mayor ejemplo (después del de Jesús, por supuesto) de aceptación voluntaria, libre y conciente, de aceptar y cumplir la voluntad de Yhavhé Dios, Ominpotente y Todopoderoso.

No es en vano que los católicos de todos los tiempos, tengamos a María como el EJEMPLO de aceptación HUMILDE, LIBRE y RESPONSABLE de la Voluntad de Nuestro Amado Dios y Padre. No es en vano, tampoco es pecado, creer y amar a María como la que al lado de Jesús, quiere que gocemos de la Salvación QUE SOLO ÉL, JESUCRISTO, EL UNIGÉNITO DE DIOS, NOS HA DADO.

María NO SALVA A NADIE. Ella es la ESCLAVA fiel, la que RECONOCE Y ACEPTA la Voluntad del Todopoderoso: "Hágase en mí según tu palabra", según el mensaje que me has traído... (Lucas 1: 38).

1.2.- ¿Cuál es el pecado aberrante a los ojos de Dios?

Que demos culto a la criatura antes que a El. "No tendrás otro Dios que a Mí. No te harás esculturas ni imagen alguna de lo que hay en lo alto de los cielos, ni de lo que hay abajo sobre la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas, y no las servirás, porque yo soy Yavé, tu Dios..." (Exodo 20:3-6).

El pecado más grande que ha cometido la religión es haber presentado a María como suplantadora o aquella que puede hacer lo que YA HA HECHO JESUS de UNA VEZ y PARA SIEMPRE: SALVARNOS. La Salvación ya operó en el sacrificio cruento de Jesús en la Cruz, por tanto, nadie puede REPETIR lo que Yavé Dios ACEPTO como sacrificio PLENO Y PERFECTO de su PROPIO HIJO para salvación de la humanidad de todos los tiempos.

La Iglesia Apostólica Argentina, católica en su fe y sus fundamentos, ama entrañablemente a María, la venera y la honra como Madre del Señor Jesús, pero JAMAS le pondrá en el lugar del Hijo. Porque la ama y venera, la honra y la pone como ejemplo, jamás cometería ese pecado de aberración que seguramente ni María aceptaría en su corazón.

1.3.- LA INMACULADA CONCEPCIÓN

1.3.1.- Algunas Cuestiones para razonar madura y con mente abierta.

En 1854 se admite que María habría nacido sin el pecado original, puesto que como para Roma el estado humano o corporal implica una decadencia, el nacimiento de ella no podría haber sido tan decadente.

En el Oriente cristiano ortodoxo, se rechaza ese dogma nuevo. No hay tal decadencia en el cuerpo humano. No es deshonroso que naciera como humana. Si no fuera así, María sería de la misma naturaleza que Cristo, y Mesías sólo hay uno. No puede haber dos divinidades.

En Oriente se celebra la “Concepción de María”, también se celebra la “Inmaculada Virgen María”, que no pecó.

PERO LO QUE NO SE CELEBRA ES LA “INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA”.

Extraño concepto del nacimiento de María, declarado dogma el siglo diecinueve en Roma, que la mesianiza, la diviniza, y la hace corredentora junto a Jesucristo, cuando Redentor sólo hay uno, y nacimiento inmaculado sólo hay uno… el de Jesucristo.María no es Isis ni una divinidad pagana cualquiera.

Y nadie duda que ella fuera Inmaculada. Lo que se está cuestionando es si la Concepción es tal y como en el dogma se asegura.

Ninguno de los Padres (Melitón de Sardes (+ 180 d.c.),  Irineo, Hipólito, Efrén de Siria, Cirilo, etc.) de la surgente iglesia,  habla de la concepción de la niña, sino de la Inmaculada Virgen María, que no pecó…

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CONTRA EL DOGMA DE LA INFALIBILIDAD DEL OBISPO DE ROMA

i.- El discurso del Obispo STROSSMAYER
El Famoso DISCURSO DEL OBISPO STROSSMAYER SOBRE LA INFALIBILIDAD PAPAL, pronunciado en el mismo Concilio Ecuménico del Vaticano I (1870) que la promulgó.
La Iglesia Católica Romana no aprecia el discurso que el obispo Strossmayer pronunció en el Primer Concilio Vaticano en 1870, cuando la infalibilidad papal se promulgó como dogma oficial. En realidad, hay autoridades católicas romanas y algunos apologistas que niegan su autenticidad. ¿Por qué? Porque socava la primacía de Pedro como la Roca del fundamento del papado.

1.- EL DISCURSO DE MONSEÑOR JOSSIP STROSSMAYER en el Concilio Vaticano I (1870)
»Venerables padres y hermanos: No sin temor, pero con una conciencia libre y tranquila, ante Dios que vive y me ve, tomo la palabra en esta augusta Asamblea. Desde que me hallo sentado aquí entre vosotros, he seguido con atención los discursos que se han pronunciado, ansioso de que un rayo de luz descendiendo de arriba ilumine mi inteligencia y me permitiese votar respecto a los cánones de este santo Concilio Ecuménico con perfecto conocimiento de causa.

2.-ESTUDIO DEL ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO
»Compenetrado del sentimiento de responsabilidad por el cual Dios me pedirá cuentas, me he dedicado a estudiar con escrupulosa atención los escritos del Antiguo y Nuevo Testamentos, y les he pedido a estos venerables monumentos de la verdad que me permitiesen saber si el Santo Pontífice que aquí preside es ciertamente el sucesor de San Pedro, Vicario de Jesucristo e infalible doctor de la Iglesia.

»Para resolver esta grave cuestión, me he visto obligado a prescindir del estado actual de las cosas, y a transportar mi mente, con la antorcha del Evangelio en las manos, a los tiempos en que no existían ni el ultramontanismo ni el galicanismo, y en los cuales la Iglesia tenía por doctores a San Pablo, San Pedro, San Juan y Santiago, doctores a quienes nadie puede negar la autoridad divina sin poner en duda lo que la Santa Biblia, que tengo delante, nos enseña, y que el Concilio de Trento proclamó como Regla de fe y de moral.

»He abierto, pues, estas sagradas páginas, y ¿me atreveré a decirlo? nada he encontrado que respalde próxima ni remotamente, la opinión de los ultramontanos. Aun es mayor mi sorpresa por no encontrar en los tiempos apostólicos nada que haya sido motivo de cuestión sobre un papa sucesor de San Pedro y Vicario de Jesucristo, como tampoco sobre Mahoma, que no existía aún.

»Vos, monseñor Maning, diréis que estoy blasfemando; Vos, Monseñor Fie, diréis que estoy loco. ¡No, Monseñores, no blasfemo ni estoy loco! Habiendo leído todo el Nuevo Testamento, declaro ante Dios, con mi mano elevada al gran crucifijo, que ningún vestigio he podido encontrar del papado tal como existe ahora.

»No me rehuséis vuestra atención, mis venerables hermanos, ni con vuestros murmullos e interrupciones justifiquéis a los que dicen, como el padre Jacinto, que este Concilio no es libre, porque nuestros votos han sido de antemano impuestos. Si esto fuese cierto, esta augusta Asamblea, hacia la cual están dirigidas las miradas de todo el mundo, caería en el más profundo y vergonzoso descrédito. Si deseamos que sea grande, debemos ser libres Agradezco a su Excelencia monseñor Dupanloup el signo de aprobación que hace con la cabeza. Esto me alienta, y prosigo.

3.- JESÚS NO DIO LA SUPREMACÍA A PEDRO
»Leyendo, pues, los santos libros con toda la atención de que el Señor me ha hecho capaz, no encuentro un solo capítulo o un versículo en el cual Jesús otorgue a San Pedro la jefatura de los apóstoles, sus colaboradores.

»Si Simón, el hijo de Jonás, hubiese sido lo que hoy día creemos que es su santidad Pío IX, es extraño que Él [Jesús] no les hubiera dicho: "Cuando haya ascendido a mi Padre, debéis todos obedecer a Simón Pedro, así como ahora me obedecéis a mí. Lo establezco como mi vicario en la tierra." No solamente calla Cristo sobre este particular, sino que piensa tan poco en dar una cabeza a la Iglesia, que cuando promete tronos a sus doce apóstoles para juzgar a las doce tribus de Israel (Mateo 19:28) les promete doce, uno para cada uno, sin decir que entre dichos tronos uno sería más elevado y—pertenecería a Pedro. Indudablemente, si tal hubiese sido su intención, lo indicaría. La lógica nos conduce a la conclusión de que Cristo no quiso elevar a Pedro a la cabeza del colegio apostólico.

»Cuando Cristo envió a los apóstoles a conquistar el mundo, a todos igualmente dio la promesa del Espíritu Santo. Permitidme repetirlo: si él hubiera querido constituir a Pedro como su vicario, le hubiera dado el mando supremo sobre su ejército espiritual.

»Cristo,—así lo dice la Santa Escritura— prohibió a Pedro y a sus colegas reinar o ejercer señorío o tener potestad sobre los fieles, como lo hacen los reyes de los gentiles (Lucas 22:25, 26). Si San Pedro hubiera sido elegido papa, Jesús no hubiera hablado así, porque según nuestra tradición el papado tiene en sus manos dos espadas, símbolos del poder espiritual y del temporal.

»Hay una cosa que me ha sorprendido muchísimo. Agitándola en mi mente, me he dicho: Si Pedro hubiera sido elegido papa, ¿se permitirían sus colegas enviarle con San Juan a Samaria para anunciar el Evangelio del Hijo de Dios? ¿Qué os parecería, venerables hermanos, si nos permitiésemos ahora mismo enviar a su santidad Pío IX y a su eminencia monseñor Plantier al Patriarca de Constantinopla para persuadirle a que pusiese fin al cisma de Oriente?

»Mas he aquí otro hecho mayor de importancia. Un concilio ecuménico se reúne en Jerusalén para decidir cuestiones que dividían a los fieles. ¿Quién debiera convocar este concilio, si San Pedro era papa? San Pedro. Bueno. nada de esto ocurrió. El apóstol asistió al Concilio como lo hicieron los demás, y sin embargo él no fue el que resumió las cosas sino Santiago. Y cuando los decretos fueron promulgados, fue en el nombre de los apóstoles, los ancianos y los hermanos (Hechos 15).

»¿Es esta la práctica de nuestra Iglesia? Cuánto más examino ¡oh venerables hermanos! tanto más me convenzo de que en las Sagradas Escrituras el hijo de Jonás no parecía ser el primero.

4.- PABLO Y LOS APÓSTOLES GUARDARON SILENCIO CON RESPECTO AL PAPADO
»Ahora bien: mientras nosotros enseñamos que la Iglesia está edificada sobre San Pedro, el apóstol San Pablo (de cuya autoridad no existen dudas), dice en su Epístola a los Efesios 2:20, que está edificada sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. Y el mismo apóstol creía tan poco en la supremacía de San Pedro, que abiertamente culpa a los que dicen, somos de Pablo, somos de Apolos (1 Corintios 1:12), y a los que dicen, somos de Pedro. Si este último apóstol hubiera sido el vicario de Cristo, San Pablo se hubiera guardado bien de censurar con tanta violencia a los que pertenecían a su propio colega.

»El mismo apóstol Pablo, al enumerar los oficios de la Iglesia, menciona apóstoles, profetas, evangelistas, doctores y pastores... ¿Debemos creer, mis venerables hermanos, que San Pablo, el gran apóstol de los gentiles, se olvidó del primero de estos oficios, el papado, si el papado fuera de institución divina? Ese olvido me parece tan imposible, como el que un historiador de este concilio no hiciere mención de su Santidad Pío IX. [Varias voces: "¡Silencio, hereje, silencio!"]

»Calmaos, venerables hermanos, que todavía no he concluido. Si me impedís que prosiga, os mostráis al mundo dispuestos a la prevaricación, cerrando la boca al menor miembro de esta Asamblea.

»Continúo. El apóstol Pablo no hace mención de la primacía de Pedro en ninguna de sus epístolas a las diferentes Iglesias, . Si esta primacía hubiera existido; si, en una palabra, la Iglesia hubiera tenido una cabeza suprema dentro de sí, infalible en enseñanza, ¿podría el gran apóstol de los gentiles olvidarse de mencionarla? ¡Que digo! Más probable es que hubiera escrito una larga epístola sobre esta importante materia. Entonces, cuando se erigió el edificio de la doctrina ¿podría olvidarse, como lo hace, de la fundación, o sea de la clave del arco? Ahora bien, a menos que mantengáis que la iglesia de los apóstoles fue herética (lo cual ninguno de nosotros desearíamos ni nos atreveríamos a decirlo), estamos obligados a confesar que la Iglesia nunca fue más bella, más pura, ni más santa que en los tiempos en que no hubo papa. ... [Gritos: ¡No es verdad, no es verdad.] No diga monseñor di Laval, no; alguno de vosotros, mis venerables hermanos, se atreve a pensar que la Iglesia que hoy tiene un papa por cabeza, es más firme en la fe, más pura en la moral que la Iglesia apostólica, dígalo abiertamente ante el universo, puesto que este recinto es un centro desde el cual nuestras palabras vuelan de polo a polo.

»Prosigo. Ni en los escritos de San Pablo, ni de San Juan, ni de Santiago, descubro traza alguna o germen de poder papal.

»San Lucas, el historiador de los trabajos misioneros de los apóstoles, guarda silencio sobre este importantísimo punto. Y el silencio de estos hombres santos, cuyos escritos forman parte del canon de las divinamente inspiradas Escrituras, nos parece tan difícil o imposible, si Pedro fuese papa, y tan inexcusable, como si Thiers, escribiendo la historia de Napoleón Bonaparte, omitiese el título de emperador.

»Veo delante de mí un miembro de la Asamblea, que dice señalándome con el dedo: "¡Ahí está un obispo cismático, que se ha introducido entre nosotros con falsa bandera!". No, no, mis venerables hermanos; no he entrado en esta augusta Asamblea como ladrón, por la ventana, sino por la puerta, como vosotros; mi título de obispo me dio derecho a ello, así como mi conciencia cristiana me obliga a hablar y decir lo que creo sea la verdad.

»Lo que más me ha sorprendido, y se puede demostrar, es el silencio del mismo San Pedro. Si el apóstol fuese lo que proclamáis que fue, es decir, Vicario de Jesucristo en la tierra, él, seguramente lo hubiera sabido. Y si lo hubiera sabido, ¿cómo es que ni una sola vez actuó como papa? Podría haberlo hecho el día de Pentecostés, cuando predicó su primer sermón, y no lo hizo: como tampoco lo hace en las dos epístolas que dirige a la Iglesia. ¿Podéis concebir tal papa, mis venerables hermanos, si Pedro era papa?

»Resulta, pues, que si queréis mantener que fue papa, la consecuencia natural es que él no lo sabía. Ahora pregunto a todo el que quiera pensar y reflexionar: ¿Son posibles estas dos suposiciones? Digo pues, que mientras los apóstoles vivieron, la Iglesia nunca creyó que había papa. Puesto que para mantener lo contrario sería preciso entregar las Sagradas Escrituras a las llamas, o ignorarlas por completo.

5.-PEDRO EN ROMA, UNA «RIDÍCULA LEYENDA»
»Mas oigo decir por todos lados: "pues qué ¿no estuvo San Pedro en Roma? ¿No fue crucificado con la cabeza para abajo? ¿No se conocen los lugares donde enseñó, y los altares donde dijo misa en esta ciudad eterna?" Que San Pedro haya estado en Roma, reposa, mis venerables hermanos, sólo sobre la tradición; pero suponiendo que hubiese sido obispo en Roma, ¿cómo podéis probar su episcopado por su presencia? Scaligero, uno de los hombres más eruditos, no vaciló en decir que el episcopado de San Pedro y su residencia en Roma deben clasificarse entre las leyendas ridículas. [Repetidos gritos: ¡Tapadle la boca; hacedle descender de esa cátedra!].

»Venerables hermanos: estoy pronto a callarme; mas ¿no será mejor, en una asamblea como la nuestra, probar todas las cosas como manda el apóstol, y creer sólo lo que es bueno? Porque mis venerables amigos, tenemos un dictador ante el cual todos debemos postrarnos y callar, hasta su santidad Pío IX, e inclinar la cabeza: ese dictador es la Historia, la cual no es una leyenda que se puede amoldar al modo que el alfarero modela su barro, sino como un diamante que esculpe en el cristal palabras indelebles. Hasta ahora me he apoyado sólo en ella, y no encuentro vestigio alguno del papado en los tiempos apostólicos; la falta es suya y no la mía. ¿Queréis quizás colocarme en la posición de un acusado de mentira? Hacedlo si podéis. Oigo de la derecha estas palabras: "Tú eres Pedro, y sobre esta Roca edificaré mi iglesia." (Mateo 16:18). Contestaré a esa objeción luego, mis venerables hermanos, antes de hacerlo deseo presentaros el resultado de mis investigaciones históricas.

6.- NO EXISTIÓ PAPA EN LOS PRIMEROS CUATRO SIGLOS
»No hallando ningún vestigio del papado en los tiempos apostólicos, me dije a mí mismo: "Quizás hallaré en los anales de la Iglesia lo que ando buscando." Bien, lo diré abiertamente: busqué al papa en los cuatro primeros siglos, y no he podido dar con él.

»Espero que ninguno de vosotros dudará de la gran autoridad del santo obispo de Hipona, el grande y bendito San Agustín. Este piadoso doctor, honor y gloria de la Iglesia Católica, fue secretario en el Concilio de Milevi. En los decretos de esta venerable Asamblea se hallan estas significativas palabras: "Todo el que apelase a los de la otra parte del mar, no será admitido a la comunión por ninguno en África." Los obispos de África reconocían tan poco al obispo de Roma que castigaban con excomunión a los que recurriesen a su arbitraje.

»Estos mismos obispos en el sexto Concilio de Cartago, celebrado bajo Aurelio, obispo de dicha ciudad, escribieron a Celestino, obispo de Roma, amonestándole que no recibiese apelaciones de los obispos, sacerdotes o clérigos de África, que no enviase más legados o comisionados, y que no introdujese el orgullo humano en la Iglesia.

»Que el patriarca de Roma había, desde los primeros tiempos, tratado de arrogarse toda autoridad, es un hecho evidente, como es otro hecho igualmente evidente que no poseía la supremacía que los ultramontanos le atribuyen.

»Si la hubiera poseído, ¿hubieran osado los obispos de África, San Agustín, primero entre ellos, prohibir las apelaciones a los decretos de su supremo tribunal? Y reconozco, sin embargo, que el patriarca de Roma ocupaba el primer puesto. Una de las leyes de Justiniano dice: "Mandamos, conforme a la definición de los cuatro Concilios, que el santo papa de la antigua Roma sea el primero de los obispos, y su alteza el arzobispo de Constantinopla, que es la nueva Roma sea el segundo." Inclínate, pues a la soberanía del papa, me diréis.

»No corráis tan presurosos a esa conclusión, mis venerables hermanos, pues la ley de Justiniano lleva escrita al frente: "Del orden de las sedes patriarcales." Precedencia es una cosa y poder de Jurisdicción es otra. Por ejemplo: suponiendo que en Florencia se reuniese una Asamblea de todos los obispos del reino, la precedencia se daría naturalmente al primado de Florencia como entre los orientales se concedería al patriarca de Constantinopla y en Inglaterra al arzobispo de Canterbury; pero ni el primero, ni el segundo, ni el tercero podrían deducir de la asignada posición una jurisdicción sobre sus colegas.

»La importancia de los obispos de Roma procedía, no de su poder divino, sino de la importancia de la ciudad donde está su sede. Monseñor Darboy no es superior en dignidad al arzobispo de Aviñón, y, no obstante, París le da una consideración que no gozaría si en vez de tener su palacio en las orillas del Sena, se hallase sobre el Ródano. Esto es verdadero en las jerarquías religiosas, como lo es también en materias civiles y políticas. El prefecto de Roma no es más que un prefecto como el de Pisa; pero civil y políticamente, es de mayor importancia.

»He dicho ya que desde los primeros siglos, el patriarca de Roma aspiraba al gobierno universal de la Iglesia, y desgraciadamente casi lo alcanzó; pero no consiguió, por cierto, sus pretensiones, pues el emperador Teodosio II hizo una ley estableciendo que el patriarca de Constantinopla tuviera la misma autoridad que el de Roma (leg. cod. de sacr., etc.).

»Los padres del Concilio de Calcedonia colocan a los obispos de la antigua y nueva Roma en la misma categoría en todas las cosas, incluso las eclesiásticas (Canon 28). El sexto Concilio de Cartago prohibió a todos los obispos que se arrogasen el título de pontífice de los obispos u obispos soberanos.

»En cuanto al título de Obispo universal que los papas se arrogaron más tarde, Gregorio I, creyendo que sus sucesores nunca pensarían en adornarse con él, escribió estas palabras: "Ninguno de mis predecesores ha consentido en llevar ese título profano, porque cuando un patriarca se arroga el nombre de universal, el carácter de patriarca sufre descrédito. Lejos esté de los cristianos, pues, el deseo de darse un título que cause descrédito a sus hermanos."

»San Gregorio dirigió estas palabras a su colega de Constantinopla, que pretendía hacerse primado de la Iglesia: "No se le importe del título de universal que Juan ha tomado ilegalmente, y ningunos de los patriarcas se arroguen ese nombre profano, porque, ¿cuántas desgracias no deberíamos esperar, si entre los sacerdotes se suscitasen tales ambiciones? Alcanzarían lo que se tiene predicho de ellos: 'El es rey de los hijos del orgullo'.". El papa Pelagio II (lett. 13), llama a Juan, obispo de Constantinopla, que aspiraba al sumo pontificado, "impío y profano".

»Estas autoridades, y podría citar cien más y de igual valor: ¿no prueban con una claridad semejante al resplandor del sol al mediodía, que los primeros obispos de Roma no fueron reconocidos como obispos universales y cabezas de las Iglesias, sino hasta tiempos muy posteriores? Y por otra parte, ¿quién no sabe que desde el año 325, en que se celebró el primer Concilio Ecuménico de Nicea, hasta 580, el año del segundo Concilio Ecuménico de Constantinopla, que de entre más de 1109 obispos que asistieron a los primeros seis concilios generales, no se hallaron presentes más que 19 obispos del Occidente?

»¿Quién ignora que los concilios fueron convocados por los Emperadores, sin siquiera informar de ello al obispo de Roma, y frecuentemente hasta en oposición a los deseos de éste? ¿Y que Osio, obispo de Córdoba, presidió en el primer Concilio de Nicea y redactó sus cánones? El mismo Osio presidió después el Concilio de Sárdica, y excluyó a los legados de Julio, obispo de Roma.

7.- «TÚ ERES PEDRO»
»No haré más citas, mis venerables hermanos, y paso a hablar del gran argumento a que se refirió anteriormente alguno de vosotros para establecer el primado del obispo de Roma por "la roca ( petra)". Si esto fuera verdad, la disputa quedaría terminada; pero nuestros antecesores (y ciertamente debieron saber algo) no opinan sobre esto como nosotros.

»San Cirilo, en su cuarto libro de la Trinidad, dice: "Creo que por la roca debéis entender la fe inamovible de los apóstoles". San Hilario, obispo de Poitiers, en su segundo libro sobre la Trinidad, dice: "La roca ( petra) es la bendita y sola roca de la fe confesada por la boca de San Pedro". Y en el sexto libro de la Trinidad, dice: "Es esta la roca la confesión de la fe sobre la que está edificada la Iglesia". "Dios", dice San Jerónimo en el sexto libro sobre San Mateo, "ha fundado su Iglesia sobre esta roca de la que el apóstol Pedro fue apellidado". De conformidad con él, Crisóstomo dice en su homilía 53 sobre San Mateo: "Sobre esta roca edificaré mi iglesia", es decir, sobre la fe de la confesión. Ahora bien ¿cuál fue la confesión del apóstol? Hela aquí: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo".

»Ambrosio, el santo arzobispo de Milán (sobre el segundo capítulo de la epístola a los Efesios), San Basilio de Seleucia y los padres del Concilio de Calcedonia, enseñan precisamente la misma doctrina. Entre los doctores de la antigüedad cristiana, San Agustín ocupa uno de los primeros lugares por su sabiduría y su santidad. Oíd pues, lo que escribe sobre su segundo tratado de la primera epístola de San Juan: "¿Qué significan estas palabras: Edificaré mi Iglesia sobre la Roca? Sobre esta fe, sobre eso que me dices, Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo". En su tratado [124] sobre San Juan, encontramos esta muy significativa frase: "Sobre esta roca que tú has confesado, edificaré mi Iglesia, puesto que Cristo mismo era roca". El gran obispo no creía tampoco que la Iglesia fuese edificada sobre San Pedro, que dijo a su grey en el sermón 13: "Tú eres Pedro y sobre esta roca, ( petra) que tú has confesado, sobre esta roca, que tú has reconocido diciendo: Tú eres el Cristo el Hijo del Dios viviente, edificaré mi Iglesia; sobre mí mismo, que soy el Hijo de Dios, la edificaré sobre mí y no a mí sobre ti". Lo que San Agustín pensaba sobre este célebre pasaje, era la opinión de toda la Cristiandad en sus días.

»Por consiguiente, resumo y establezco: primero, que Jesús dio a sus apóstoles el mismo poder que le otorgó a San Pedro; segundo, que los apóstoles nunca reconocieron en San Pedro al vicario de Jesucristo y al infalible doctor de la iglesia; tercero, que el mismo Pedro nunca pensó ser papa, y nunca actuó como si fuera papa; cuarto, que los concilios de los cuatro primeros siglos, cuando reconocían la alta posición que el obispo de Roma ocupaba en la Iglesia por motivo de estar en Roma, tan sólo le otorgaban una preeminencia honorífica, nunca poder y jurisdicción; que los santos padres en el famoso pasaje, "Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia", nunca entendieron que la iglesia estaba edificada sobre Pedro ( Super Petrum), sino sobre la roca ( Super Petram), es decir, sobre la confesión de fe del apóstol.

»Concluyo victoriosamente, conforme a la historia, la razón, la lógica, el buen sentido y la conciencia cristiana, que Jesucristo no confirió supremacía alguna a San Pedro, y que los obispos de Roma no se constituyeron soberanos de la Iglesia sino confiscando uno por uno todos los derechos del episcopado. [Voces: ¡Silencio insolente protestante, silencio!]

»¡No soy un protestante insolente! ¡No, y mil veces no! La historia no es católica, ni anglicana, ni calvinista, ni luterana, ni arminiana, ni griega, ni cismática, ni ultramontanista. Es lo que es: es decir, algo más poderoso que todas las confesiones de fe, de los cánones de los Concilios ecuménicos. ¡Escribid contra ella, si osáis hacerlo! Mas no podréis destruirla, como tampoco sacando un ladrillo del Coliseo lo podríais derribar. Si he dicho algo que la historia pruebe ser falso, enseñádmelo con la historia, y sin titubear un momento presentaré mis más respetuosas disculpas. Mas tened paciencia y veréis que todavía no he dicho todo lo que quiero y puedo. Si la pira fúnebre me aguardase en la plaza de San Pedro, no callaría, porque me veo obligado a proseguir.

»Monseñor Dupanloup, en sus renombradas observaciones sobre este Concilio Vaticano, ha dicho, y con razón, que si declaramos la infalibilidad de Pío IX, que entonces, necesariamente y desde la lógica natural, estaremos obligados a sostener que todos sus predecesores eran también infalibles.

8.- ERRORES Y CONTRADICCIONES PAPALES
»Bien, venerables hermanos, aquí la historia levanta su voz para asegurarnos que algunos papas han cometido errores. Vosotros podréis protestar en contra de ella, o bien negarlo como os plazca, pero yo lo probaré. El Papa Víctor (192) primero aprobó el montanismo y más tarde lo condenó. Marcelino (296-303) fue un idólatra. Entró en el templo de Vesta y ofreció incienso a la diosa. Vosotros podréis decir que ese fue un momento de debilidad; pero yo les respondo, un vicario de Jesucristo debe morir antes de convertirse en un apóstata. Liberio (358) consintió en la condena de Atanasio e hizo profesión de arrianismo, para que le levantasen su exilio y fuese reinstalado en su sede. Honorio (625) se adhirió al monotelismo. El padre Gratry ha demostrado esto de forma concluyente. Gregorio I (590-604) llamó Anticristo a todo aquél que tome el nombre de obispo universal y por el contrario, Bonifacio III (607-608) hizo que el emperador parricida Focas le confiriera ese título para él mismo. Pascual II (1099-1118) y Eugenio III (1145-1153) autorizaron el duelo. Julio II (1509) y Pío IV (1560) lo prohibieron. Eugenio IV (1431-1439), con la aprobación del Concilio de Basilea, restituyeron el cáliz a la iglesia de Bohemia; Pío II (1458) revocó esa concesión. Adriano II (867-872) declaró la validez de la ceremonia civil del matrimonio; Pío VII (1800-1823) la condenó. Sixto V (1585-1590) publicó una edición de la Biblia y por medio de una bula recomendó que fuera leída. Pío VII condenó a los que la leyeran. Clemente XIV (1769-1774) abolió la orden de los Jesuitas, permitida por Pablo III, y Pío VII la restableció.

»Pero, ¿por qué examinar esas pruebas tan remotas? Nuestro santo padre aquí presente, ¿no ha dado en su bula los reglamentos para este concilio, que en caso de ocurrir su muerte mientras se encuentre presidiendo sean revocadas todas las ordenanzas que hayan sido expedidas y que contraríen a las que él impone; aun cuando ellas procedan como decisiones hechas por su predecesores? Y ciertamente, si Pío IX ha hablado ex cátedra, esto no es, desde las profundidades de su sepulcro, que él impone su voluntad sobre la soberanía de la iglesia. Yo no acabaría nunca, mis venerables hermanos, si yo fuera a poner ante vuestros ojos las contradicciones de los papas en sus enseñanzas. Si entonces vosotros proclamáis la infalibilidad del actual papa, vosotros debéis probar lo que es imposible—que los papas nunca se contradijeron entre sí—o tendréis que declarar que el Espíritu Santo os ha revelado a vosotros que la infalibilidad del papado solamente data desde 1870. ¿Tenéis suficiente valor para hacer eso?

»Tal vez la gente podrá ser indiferente y pase por alto los asuntos teológicos que no puedan entender, y otros que no les parezcan de importancia; pero, aunque sean indiferentes a los principios, no lo son ante los hechos. No os engañéis a vosotros mismos. Si vosotros decretáis el dogma de la infalibilidad papal, seremos más vulnerables, y los Protestantes, nuestros adversarios, aprovecharán la situación con más coraje ahora que tienen la historia de su lado, mientras nosotros tenemos sólo nuestra propia negación contra ellos. ¿Qué les diremos entonces, cuando muestren todos los hechos de los obispos de Roma desde los días de Lucas hasta su santidad Pío IX? ¡Ah! Si todos hubieran sido como Pío IX el triunfo sería nuestro; pero, lamentablemente, eso no es así. [Gritos de "¡Silencio!, ¡Silencio!; ¡Ya basta!, ¡Ya basta!"]

»¡No gritéis, monseñores! Temer a la historia es aceptar que hemos sido conquistados por ella. Además, aunque vosotros hicierais pasar sobre ella todas las aguas del río Tiber, no podríais cancelar una sola de sus páginas. Dejadme hablar, y yo seré tan breve como sea posible en este asunto de gran importancia. El papa Vigilio (538) obtuvo el papado comprándolo de Belisario, lugarteniente del emperador Justiniano. Aunque admitamos que quebrantó su promesa y nunca pagó lo prometido. ¿Es ésta una manera canónica de colocarse la tiara? El Segundo Concilio de Calcedonia lo había condenado formalmente; en uno de sus cánones leemos que ¡el obispo que obtenga el papado a cambio de dinero, lo perderá y será degradado! El Papa Eugenio III (IV en el original) (1145) imitó a Vigilio, y San Bernardo, la brillante luminaria de su época, reprobó la acción del papa diciéndole: ¿Podéis vos presentarme en esta gran ciudad de Roma a cualquier persona que os reciba como papa, que no haya recibido oro o plata por eso?

»Mis venerables hermanos, ¿podría uno que establezca un banco en las puertas del templo, haber sido inspirado por el Espíritu Santo? ¿Tendría derecho a enseñar infaliblemente a la iglesia? Vosotros conocéis la historia de Formoso demasiado bien para que yo pueda agregarle nada. Esteban XI ordenó la exhumación de sus restos, lo vistió con las ropas pontificias, le cercenó los dedos de la mano que usó para dar la bendición y luego arrojó sus restos al río Tiber declarándolo perjuro e ilegítimo. Esteban fue hecho prisionero por el pueblo, envenenado, y luego estrangulado. Ved vosotros como estos asuntos fueron reajustados; Romano, sucesor de Esteban, y después de él Juan X, rehabilitaron la memoria de Formoso.

»¡Pero vosotros me diréis que estas son fábulas y no historia! Vayan, Monseñores, a la biblioteca del Vaticano y lean Platina, el historiador del papado y los anales de Baronio (897). Estos son hechos que por el honor de la Santa Sede desearíamos que fuesen ignorados; pero cuando eso es para definir un dogma que puede provocar un gran cisma entre nosotros, ¿el amor que le tenemos a nuestra venerable Iglesia Católica Apostólica Romana debería imponernos silencio?

9.- LOS PECADOS DEL PAPADO Y SUS EXCESOS
»Continúo. El erudito Cardenal Baronio, hablando de la corte papal, dijo (prestad atención, mis venerables hermanos, a estas palabras), ¿Qué parecería la Iglesia de Roma en esos días? ¡Cuánta infamia! ¡Solamente las todopoderosas cortesanas gobernando en Roma! Fueron ellas las que dieron, intercambiaron y tomaron obispados; y es horrible relatarlo, ellas tomaron amantes, los falsos papas y los pusieron sobre el trono de San Pedro! (Baronio, 912). Vosotros podríais responder: ¡Esos eran falsos papas, no los verdaderos! Que así sea; pero, en tal caso, si por 50 años la Santa Sede de Roma fue ocupada por antipapas, ¿cómo se reinicia otra vez la sucesión pontifical? Ha podido la iglesia, por lo menos por un siglo y medio, funcionar acéfala y encontrarse a sí misma sin cabeza?

»Veamos ahora: la mayoría de estos antipapas aparecen en el árbol genealógico del papado; y cuántos son los absurdos que Baronio describió; porque Genebrardo, el gran adulador de los papas, se había atrevido mencionar en sus crónicas (901): 'Este siglo es lamentable, puesto que por casi 150 años los papas han caído de todas las virtudes de sus predecesores, y se han vuelto apóstatas en vez de apóstoles. "Yo puedo entender cómo el ilustre Baronio pudo haberse sonrojado cuando él tuvo que narrar los hechos de estos obispos romanos. Al hablar de Juan XI (931), hijo natural del papa Sergio y de Marozia, Baronio escribió estas palabras en sus anales—¡La santa iglesia, que está en Roma, ha sido vilmente pisoteada por semejante monstruo!" Juan XII (956), elegido papa a la edad de 18 años por medio de la influencia de cortesanas, no fue ni una pizca mejor que su predecesor.

»Me apena, mis venerables hermanos, revolver tanta inmundicia. Guardo silencio respecto a Alejandro VI, padre y amante de Lucrecia; me alejo de Juan XXII (1319), que negó la inmortalidad del alma, y fue depuesto por el santo Concilio Ecuménico de Constanza. Algunos objetarán que dicho concilio sólo fue un concilio privado; que así sea. Pero si vosotros le rehusáis cualquier autoridad, como una consecuencia lógica tendréis que sostener que la designación de Martín V (1417) es ilegal. Entonces, ¿qué será de la sucesión papal? ¿Podéis vosotros encontrar la continuidad en ella?

»Yo no hablo de los cismas que han deshonrado a la iglesia. En esos lamentables días la Sede de Roma estaba ocupada por dos competidores, y a veces hasta tres. ¿Cuál de ellos era el verdadero papa? Resumiendo una vez más, otra vez digo, si vosotros decretáis la infalibilidad del presente obispo de Roma, deberéis también establecer la infalibilidad de todos los que le antecedieron, sin excluir a ninguno. Pero, ¿podéis vosotros hacer esto cuando la historia está allí estableciendo con una diáfana claridad comparada con la del sol, que los papas han errado en sus enseñanzas? ¿Podrían hacer eso y mantener papas que avaros, incestuosos, asesinos, simoníacos han sido vicarios de Jesucristo? ¡Oh, venerables hermanos! El mantener semejante enormidad sería traicionar a Jesucristo peor que Judas. Sería como echarle tierra en la cara. [Gritos: ¡Abajo del púlpito! ¡Pronto, ciérrenle la boca a ese hereje!]

10.- VOLVAMOS A LAS DIVINAMENTE INSPIRADAS SAGRADAS ESCRITURAS
»¡Mis venerables hermanos! Vosotros gritáis; ¿no sería más digno pesar mis razones y mis pruebas en la balanza del santuario? Creedme, la historia no puede ser hecha otra vez; está allí, y permanecerá toda la eternidad para protestar enérgicamente contra el dogma de la infalibilidad papal. ¡Vosotros podréis proclamarlo unánimemente; pero un voto estará ausente, y es el mío!

»Monseñores, los verdaderos fieles tienen sus ojos sobre nosotros esperando de nosotros un remedio para las innumerables maldades que han deshonrado a la iglesia: ¿los engañaremos en sus esperanzas? ¿Qué no será nuestra responsabilidad ante Dios si dejamos pasar esta solemne ocasión, la cual Dios nos ha dado para sanar la fe verdadera? Aprovechémosla, mis hermanos. Armémonos de un santo valor; hagamos un violento y generoso esfuerzo; volvamos a las enseñanzas de los apóstoles, porque sin ellas nosotros tenemos solamente errores, obscuridad y falsas tradiciones. Avalemos en nosotros mismos nuestra razón y nuestra inteligencia para tomar a los apóstoles y profetas como nuestros infalibles maestros con referencia a la pregunta de preguntas, ¿qué debo hacer para ser salvo? Cuando hayamos decidido eso, habremos puesto el fundamento de nuestro dogmático sistema, firme e inamovible sobre la roca permanente e incorruptible, de las divinamente inspiradas Sagradas Escrituras. Llenos de confianza iremos enfrente al mundo y como el apóstol Pablo, en la presencia de los librepensadores, nosotros "no conoceremos a ningún otro sino a Jesucristo, y a éste crucificado". Seremos conquistadores por medio de la predicación de la "locura de la cruz". Así como Pablo conquistó a los educados hombres de Grecia y Roma, y la iglesia de Roma tendrá sus "gloriosos '89". [Gritos clamorosos, ¡Saquen a ese Protestante, al Calvinista, al traidor de la iglesia!].

»Vuestros gritos, Monseñores, no me atemorizan. Si mis palabras son ardientes, mi cabeza se mantiene fría. Y yo no soy ni de Lutero, ni de Calvino, ni de Pablo, ni de Apolos, sino de Cristo. [Renovados gritos: ¡Anatema, anatema, al apóstata!]

»¿Anatema? Monseñores, ¿anatema? Vosotros sabéis muy bien que esas no son protestas en mi contra, sino en contra de los santos apóstoles bajo cuya protección yo desearía que este concilio colocara la iglesia. ¡Ah! Si estando envueltos en sus mortajas ellos salieran de sus tumbas, ¿hablarían ellos un lenguaje diferente al mío? ¿Qué les diríais vosotros a ellos si mediante sus escritos os dijeran que el papado se ha desviado del evangelio del Hijo de Dios, que ellos han predicado y confirmado de una forma tan generosa por su sangre? ¿Os atreveríais decirles a ellos, nosotros preferimos las enseñanzas de nuestros propios papas, nuestro Bellarmino, nuestro Ignacio de Loyola, a los de vosotros? ¡No, no! ¡Mil veces no! A menos que vosotros hayáis cerrado vuestros oídos para no oír, cerrado vuestros ojos para no ver, entumecido vuestras mentes para no entender. ¡Ah! Si el que reina en lo Alto deseara castigarnos, haciendo que su mano caiga pesada sobre nosotros, así como hizo con Faraón, Él no necesitaría permitirle a los soldados de Garibaldi echarnos de la ciudad eterna. Solamente permitiría que vosotros hagáis de Pío IX un dios, así como hemos hecho una diosa de la bendita Virgen. ¡Deteneos, deteneos, venerables hermanos, en la pendiente odiosa y ridícula en la que vosotros os habéis colocado a vosotros mismos. Salvad a la iglesia del naufragio que le amenaza, pidiendo de las Sagradas Escrituras solamente la regla de fe que nosotros debemos creer y profesar. He dicho. ¡Que Dios me ayude!»
Para mayor ilustración, sugerimos: http://www.apologetica.org/strossmayer-analisis.htm  

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3.- EL REZO DEL AVE MARIA EN EL CATOLICISMO CRISTIANO

Sabido es, que en el mundo católico y cristiano --recordemos que el término "católico" significa "universal, que se extiende por todo el mundo", por tanto, no es privativo de una religión determinada el uso de "católico", sino de todas aquellas instituciones cristianas que profesan la misma fe, celebran los mismos sacramentos o siguen los mismos o similares rituales y se reconocen mutuamente como parte de esa comunidad universal---, es muy común el rezo (es decir, la repetición de una fórmula previamente confeccionada por autoridad en la materia) del "Ave María".

3.1.- ¿COMO ESTÁ COMPUESTO EL "AVE MARÍA"?

Esta oración, que para el cristiano es (o debería ser) el más bello recuerdo de la intervención divino a su favor, ya que recuerda el preciso momento en que Dios interviene en la Historia humana y engendra a su Hijo para que sirviendo como VICTIMA PROPICIATORIA, alcanzara la salvación de la humanidad caída y alejada de Dios, ha sido y es motivo de crítica por grupos religiosos que acusan a quienes la rezan, como formando parte de una especie de "idolatría".

Sin embargo, la Iglesia Apostólica Argentina, considera que se debe educar al pueblo, para que sus palabras no vacíen su contenido, perdiendo de esa manera, la real dimensión del mensaje.

El "Ave María" está formado por dos partes: una bíblica y otra añadidos por la iglesia a lo largo de los siglos. La primera: "Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor está contigo, bendita eres entre (todas) las mujeres"  es una traducción, si se nos permite el término, por cuestiones prácticas, libre de Lucas 1:28. Las otras son añadidas: "y bendito es el fruto de tu viente, Jesús". Comprensible e innegable que el fruto de María habrá de ser Santísimo, ya que quien se gesta en su vientre es el mismo Hijo de Dios, por tanto, no podría ser de otra manera. Por fin, "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén", fue añadido con los siglos.

3.2.- LA REFLEXION DE LA IAA SOBRE LA SALVACION

La IAA no imita ni copia esta oración, aunque la adopta para la devoción de sus fieles, con algunas particularidades propias y que se corresponden con la Palabra de Dios.

La Iglesia Apostólica Argentina, conservando la devoción y reverencia a la Muy Favorecida (que literalmente significa: llena de gracia) Madre del Señor, propone a sus miembros, una redacción distinta y más apegada a la Palabra de Dios (Lucas 1:28,35,31-33,38).

"Alégrate, María, la muy Amada y favorecida, Yavé está contigo, bendita tú entre las mujeres. El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra y tendrás un hijo, a quien llamarás Jesús, porque El será Santo y será llamado Hijo de Dios, recibirá el trono de David su Padre y su reino no tendrá fin" Y María respondió: "Aquí está la Sierva del Señor, que se haga en mí según tu Palabra". Oh Dios, como María, enséñanos a hacer tu Santa voluntad en esta vida y gozar con ella la eternidad de tu gloria. Amén"

Y considera que la repetición CONSCIENTE de estas palabras, no forman parte de ninguna adhesión a alguna forma de idolatría, puesto que se producen dos cosas importantes: 1) el reconocimiento por parte de Dios de la santidad, la elección y la misión de María en la historia de la salvación, por su acto voluntario de aceptar ser la madre del Señor y 2) la incorporación del espíritu propio y santo de ese momento, a la vida espiritual del creyente, que junto con las distintas etapas de reflexión que conforman el recordatorio de la historia salvífica, producen la santificación por las mismas realidades que medita, ya que obligatoriamente, al hacerse conciente la voluntad habrá de actuar en consecuencia.

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4.- ¿A QUE SE LLAMA "HOSTIA"?

El pan SIN LEVADURA que se utiliza desde tiempos inmemoriales, proveniente de la tradición judía, también usado en la última Cena realizada por JESUCRISTO en la noche de Pascua antes de ser detenido, juzgado, condenado y sacrificado, y actualmente en el mundo católico cristiano que celebra el SACRAMENTO de la EUCARISTIA, es lo que se acostumbra llamar: "Hostia", "Santa Hostia", cuyo significado es "VICTIMA", haciendo alusión, por supuesto, a CRISTO MISMO que fue la víctima perfecta acepta por Dios. Por tanto, cuando se nombra "Hostia", se hace referencia a "Cristo Víctima".

4.1.- ¿DE DONDE PROVIENE ESTA TRADICIÓN?

Durante la celebración de la Pascua, les estaba prohibido a los judíos (en la actualidad se rememora de la misma manera) preparar el pan con fermento en sus casas, durante siete días. Entonces recordaban la prisa conque sus antepasados tenían que hacer el pan sin tiempo siquiera para que leudara, ya que huían de Egipto y debían escapar de la furia perseguidora del Faraón y su ejército.

Fue en esa misma semana de la Pascua Judía, que Jesús celebró con sus discípulos la Ültima Cena, inmediatamente después de los ritos mosaicos que también celebró. De allí proviene el uso del pan sin levadura o sin fermento o pan ázimo, que comenzó en las Iglesias del Occidente cristiano, manteniendo el modelo del Cenáculo (Marcos 14: 12 y Ss.)

En la iglesia de Oriente, sin embargo, los Católicos y Ortodoxos, se sintieron desobligados de esta costumbre propia del judaísmo, utilizan el pan común o con levadura para la celebración de la Eucaristía.

De igual manera, ya sea en Oriente u Occidente, el pan es el mismo y es igualmente llamado "Hostia".

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ESTUDIO

Realizado y publicado por la Iglesia Misioneros Véteros de la ciudad de Bogotá (Colombia).

5.– La mujer vestida de sol

Apocalipsis 12: 1 Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; 2 está encinta, y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz. 3 Y apareció otra señal en el cielo: un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas. 4 Su cola arrastra la tercera parte de = las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. = El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz. 5 La mujer = dio a luz un = Hijo = varón, = el que ha de = regir a todas las naciones con cetro de hierro; = y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono. 6 Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para ser allí alimentada 1.260 días. 13 Cuando el Dragón vio que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la Mujer que había dado a luz al Hijo varón. 14 Pero se le dieron a la Mujer las dos alas del águila grande para volar al desierto, a su lugar, lejos del Dragón, donde tiene que ser alimentada = un tiempo y tiempos y medio tiempo. 17 Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús. 18 Yo estaba en pie sobre la arena del mar.

“Es muy común entre los Católicos ver imágenes de la virgen Maria pintadas o esculpidas con una media luna bajo sus pies, una corona de estrellas en la cabeza y rayos de sol que rodean todo su cuerpo.

Así encontramos por ejemplo a :
Virgen de la Merced.
Virgen del Valle.
Maria Auxiliadora.
Nuestra Señora de Lourdes.
Virgen de Lujan.
Virgen de Guadalupe.

De tal manera que los artistas se han inspirado en el Apocalipsis.”

Es importante analizar este aparte del libro del Apocalipsis capitulo 12 versículos del 1al 6; del 13 al 14 y del 17 al 18, indudablemente que se ha grabado en la mente de los creyentes que esta imagen del libro pertenece a Maria la virgen Madre de Jesús, “así razonaron los biblistas durante siglos, incluso los padres de la Iglesia veían en este capitulo a Maria”

• ¿De todas formas para un Católico, Quien otra puede ser esa mujer que aparece radiante en el cielo, brillando como el sol, y rodeada de estrellas y luna ?

• “¿ A quien mas puede referirse el autor, si hasta dice que su hijo es el Mesías que va a gobernar a todas las naciones, es decir, Jesucristo ?”

Hoy los estudiosos e investigadores de la palabra de Dios, ya analizan las escrituras al tenor de la palabra, sin apasionamientos ni apreciaciones unipersonales, sino dentro de un solo contexto.

Al analizar los primeros versículos, entendemos que la primera impresión, si se es mariano, es que la referencia va directa e inequívocamente hacia la madre de Jesús.
Las relaciones escritas nos inducen en primera instancia, el camino para tomar esta apreciación, pero..... Veamos.

1. Una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; (Versículo 1)
“¿ Por qué el autor del Apocalipsis describe a Maria de tal manera en una época en que Maria no era venerada ni honrada por la Iglesia como lo es hoy?


Está encinta y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz. (versículos 2)

“Jamás la tradición de la Iglesia presentó a Maria (Ni en cuadros, ni en Iconos, ni en pinturas, ni de ninguna manera) con dolores de parto ( Aun cuando debió haberlos tenido)”


2. Dió a luz un hijo varón que regirá todas las naciones, y fué arrebatado por Dios hasta su trono ( versículo 5)

“¿ Como puede decir aquí, si se refiere al parto que Maria tuvo en Belén, que Jesús murió apenas hubo nacido?


3. Y la mujer huyó al desierto donde tiene un lugar preparado por Dios para allí ser alimentada por 1.260 días ( Versículo 6)

“¿ Cuando huyó la virgen Maria al desierto, si las noticias que tenemos sobre ella, nos informan que después de la muerte de Jesús, permaneció en Jerusalén ?”

Hechos 1: 14 Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.


4. Cuando el Dragón vio que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la Mujer que había dado a luz al Hijo varón (Versículo 13)

“¿Por qué un dragón rojo la persigue, cuando la tradición no relata ningún maltrato ni persecución alguna que Maria haya sufrido durante su vida?”


5. Pero se le dieron a la Mujer las dos alas del águila grande para volar al desierto, a su lugar, lejos del Dragón, donde tiene que ser alimentada un tiempo y tiempos y medio tiempo (Versículo 14)

“¿ Que tiene que ver Maria con las águilas, para que diga que le dieron dos alas de águila cuando huyó al desierto?”


6. Entonces despechado contra la mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, (Versículo 17)

¿Cuales son los otros hijos que tuvo Maria?

“ Estas razones han hecho que hoy los biblistas busquen otra interpretación mas segura para identificar a la mujer del Apocalipsis.

Ante todo debemos notar que el autor al presentarla comienza diciendo: Una gran señal apareció en el cielo: (Versículo 1) Por lo tanto de entrada nos advierte que la mujer que va aparecer no es una mujer real, sino un signo”

Interpretaciones de Mujer:
Siempre que se habla de mujer en el libro del Apocalipsis, se refiere a una ciudad o a un pueblo o a un grupo humano personificado.
Apocalipsis 2: 20 Pero tengo contra ti que toleras a Jezabel, esa mujer que se llama profetisa y está enseñando y engañando a mis siervos para que forniquen y coman carne inmolada a los ídolos.
Simboliza a una secta peligrosa de la ciudad de Tiatira.

Apocalipsis 17: 4 La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, resplandecía de oro, piedras preciosas y perlas; llevaba en su mano una copa de oro llena de abominaciones, y también las impurezas de su prostitución, 5 y en su frente un nombre escrito - un misterio -: «La Gran Babilonia, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra. 6 Y vi que la mujer se embriagaba con la sangre de los santos y con la sangre de los mártires de Jesús. Y me asombré grandemente al verla;

Apocalipsis 17: 18 Y la mujer que has visto es la Gran Ciudad, la que tiene la soberanía sobre los reyes de la tierra.
Simboliza la ciudad de Roma.

Apocalipsis 21: 2 Y vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo.

Apocalipsis 21: 10 Me trasladó en espíritu a un monte grande y alto y me mostró la Ciudad Santa de Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios,
Simboliza a Jerusalén

“¿Por qué la mujer aparece vestida de sol y con la luna en sus pies?”
Veamos que nos dice al respecto el antiguo testamento respecto a Jerusalén.
Isaías 30: 26 Será la luz de la luna como la luz del sol meridiano, y la luz del sol meridiano será siete veces mayor - con luz de siete días - el día que vende Yahveh la herida de su pueblo y cure la contusión de su golpe.
Isaías 60: 20 No se pondrá jamás tu sol, ni tu luna menguará, pues Yahveh será para ti luz eterna, y se habrán acabado los días de tu luto.
Cantar 6: 10 «¿Quién es ésta que surge cual la aurora, bella como la luna, refulgente como el sol, imponente como batallones?»

¿ Por qué doce estrellas ?

“Porque representan en la mentalidad Judía a las doce tribus del pueblo de Israel” Este episodio fue sacado del sueño de José antes de ser vendido como esclavo a Egipto.


Génesis 37: 9 Volvió a tener otro sueño, y se lo contó a sus hermanos. Díjoles: «He tenido otro sueño: Resulta que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante mí.»


“La metáfora del alumbramiento es muy empleada en el antiguo testamento para referirse al pueblo de Israel cuando atravesaba situaciones difíciles en su historia”
Es así como en:
Isaías 26: 17 Como cuando la mujer encinta está próxima al parto sufre, y se queja en su trance, así éramos nosotros delante de ti, Yahveh. Y también en:
Isaías 42: 14 «Estaba mudo desde mucho ha, había ensordecido, me había reprimido. Como parturienta grito, resoplo y jadeo entrecortadamente.
“Y el profeta Miqueas exclama: Miqueas 4: 10 ¿Retuércete y grita, hija de Sión, como mujer en parto,
Mostrando metafóricamente y desde el antiguo testamento lo que significaba esta situación, pero en referencia al capitulo en estudio, muestra los sufrimientos de los primeros discípulos frente a la muerte de Jesús y a la persecución de su Iglesia.

“En efecto, en la ultima cena, viendo El la tristeza en sus rostros, les dijo:” zbr> Juan 16: 21 La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo. 22 También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar.
“Aquí Jesús compara el dolor que sus discípulos sienten ante su muerte con los de una mujer ante el parto; y la alegría de su resurrección con el nacimiento de un niño”
Ahora bien al reconocer a la mujer como el pueblo de Israel, se puede entender a la mujer dando a luz al Mesías, porque nuestro señor es descendiente del pueblo Hebreo, por tanto hijo de esta mujer.
De esta manera se interpreta el nacimiento de Jesús como un nacimiento simbólico, pues su resurrección es el nacimiento a la vida eterna. “Como enseñaban los apóstoles”


“Con las alas de Águila”
“Las alas de águila simbolizan en el antigua testamento, la protección y la seguridad que Dios le daba a su pueblo para salvarlo en los momentos difíciles”
“Cuando Dios sacó a su pueblo de la esclavitud de Egipto y lo llevo hasta el monte Sinaí”
Éxodo 19: 4 Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí.
“O cuando llegaron a la tierra prometida luego de sortear innumerables dificultades”
Deuteronomio 32: 11 Como un águila incita a su nidada, revolotea sobre sus polluelos, así el despliega sus alas y te toma, y le lleva sobre su plumaje.

Otros simbolismos utilizados en el capitulo en cuestión:
Huida al desierto. En el antiguo testamento, el desierto se convirtió en la imagen del cuidado y protección de Dios

De el gran Dragón:
Color Rojo: simboliza muerte, dolor, sangre derramada
Gran tamaño: Simboliza el vigor.
Siete cabezas: Simbolizan la inteligencia.
Las coronas: Simbolizan la autoridad que aparenta tener.
Los cuernos: Simbolizan su enorme fuerza (En el Apocalipsis el cuerno es símbolo de fortaleza)
Diez: Para el Apocalipsis el numero diez, simboliza algo humano, terrestre.

Anotaciones especiales

Las notas entre comillas” --- “ pertenecen al autor (Ariel Álvarez V)

Las notas subrayadas son textualmente la palabra extraída de la Biblia.
Cuando no se enuncia el capitulo y el autor. Pertenecen al Apocalipsis 12

Bibliografía

Revista el mensajero de S. Antonio, Agosto del 2001. Ariel Álvarez Valdez.
Biblia de Jerusalén.
Biblia Reina Valera.

http://tusitio.tutopia.com/websites/Imisionerosveteros/1.htm

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LOS SIETE CONCILIOS ECUMÉNICOS

6.- BREVE RESUMEN DE LOS SIETE CONCILIOS ECUMÉNICOS    

1º Concilio Ecuménico I de Nicea  

Convocado por el Emperador Constantino el Grande contra los arrianos, tuvo lugar en Nicea el año 325 con la asistencia de 318 Obispos.   

Controversia Arriana Arrio negaba la divinidad del Hijo, “consubstancial” al Padre. Si Jesús nació, hubo entonces un tiempo en el que no existía. Si El se convierte en Dios, hubo un tiempo entonces en que no lo era. El Concilio declaró las enseñanzas de Arrio una herejía inaceptable para la Iglesia y decretó que Cristo es Dios, siendo de la misma esencia con Dios el Padre.   

El Credo La primera parte de los siete artículos del Credo fue ratificada en este Primer Concilio Ecuménico quedando así: “Creemos en un solo Dios, Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un solo Señor Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos. Luz de luz; Dios verdadero de Dios verdadero; nacido, no hecho; consubstancial al Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación descendió de los cielos y se encarnó del Espíritu Santo y de María Virgen, y se hizo hombre. Fue crucificado bajo Poncio Pilato, padeció y fue sepultado. Resucitó al tercer día, según las escrituras; y subió a los cielos, y está sentado a la derecha del Padre; y otra vez ha de venir con gloria a juzgar a vivos y a muertos; y su reino no tendrá fin.”   

Este Concilio sancionó los privilegios de las tres sedes patriarcales de Roma, Alejandría y Antioquía, y extendió a toda la Iglesia la costumbre romana, concertando la fecha de la celebración de la Pascua.   

Defensores de la Ortodoxia   

*San Atanasio (297-373) Padre de la Iglesia, fue un valiente campeón de la Ortodoxia. Pasó diecisiete de sus cuarenta y cinco años como Obispo de Alejandría, en el exilio.   *San Basilio (330-379) tenía un instinto natural de dirigente y organizador. Habló y escribió sobre el arrianismo. Fundó hospitales y orfanatos, entre otras cosas. Revisó y puso al día la Divina Liturgia. Contribuyó grandemente al Monacato (Este y Oeste) y fue uno de los famosos Padres de Capadocia (junto con San Gregorio de Nisa, su hermano menor, y San Gregorio Nacianceno, el Teólogo, su íntimo amigo). Los Capadocios, junto a San Atanasio el Grande, trazaron el modelo para expresar las doctrinas referentes al misterio de la Santa Trinidad.   

San Basilio, San Gregorio Nacianceno y San Juan Crisóstomo son llamados los Tres Jerarcas.           
                        
2º Concilio Ecuménico I de Constantinopla  Convocado por el Emperador sevillano Teodosio el Grande contra las tendencias arrianizantes y de los macedonianos que negaban la divinidad del Espíritu Santo, tuvo lugar en Constantinopla en el año 381 con  la asistencia de 150 Obispos.

Controversia Macedoniana
Macedonio, al  igual que Arrio, malinterpretó las enseñanzas de la Iglesia sobre el Espíritu Santo.  Él enseñaba que el Espíritu Santo no era una persona  sino solamente un poder de Dios. Por lo tanto el Espíritu era inferior al Padre y  al Hijo. El Concilio decretó que había un Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Gregorio de Nisa aporta la idea de que las operaciones de las personas trinitarias son distintas, pero atestiguan una sola esencia. El Padre es todo poder, el Hijo es el poder del Padre y el Espíritu Santo es el Espíritu del poder del Hijo. Hay que tributar la adoración suprema al Espíritu Santo, lo mismo que al Padre y al Hijo.  

El Credo  
Los santos padres del Concilio añadieron cinco artículos al Credo, quedando concluido así en el texto griego y se le llamó “Símbolo Niceno-Constantinopolitano”:
“Y en el Espíritu Santo, Señor vivificador; que procede del Padre; que con el Padre y el Hijo es adorado y juntamente glorificado; que habló por los Profetas. En una sola Iglesia, Santa, Católica y Apostólica. Reconocemos un solo bautismo para la remisión de los pecados. Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo venidero. Amén.”
En este Segundo Concilio Ecuménico se recuerda y confirma el I Concilio de Nicea, y condena y anatemiza a los grupos y facciones heréticas. Condena las doctrinas heréticas de Pelagio y Celestino que negaban la transmisión del pecado de Adán a su descendencia. Pone orden en los límites de la Jurisdicción de los Obispos en sus respectivas diócesis. Acepta los Tomos de Roma y Antioquía y se aprueba que el Obispo de Constantinopla debe tener la Primacía de Honor, detrás del Obispo de Roma, pues Constantinopla es la Nueva Roma.   

Defensores de la Ortodoxia  
*San Gregorio Nacianceno, el Teólogo (329-390) fue un escolar que estudió en Atenas con San Basilio; fue nombrado Patriarca legítimo de Constantinopla (379), reemplazando al arriano Demófilo. Presidió el Segundo Concilio Ecuménico. Fue poeta y un pensador profundo escribiendo himnos, poemas, ensayos y sermones.

*San Gregorio  de Nisa (331-396), hermano menor de San Basilio, fue un teólogo que sondeó profundamente en las verdades de la fe. *San Juan Crisóstomo (345-407) nació y se educó en Antioquía (Siria). Fue Patriarca de Constantinopla en 398. Es conocido por sus elocuentes y sinceros sermones. (Crisóstomo significa “boca de oro”).  Fue el responsable de la revisión de la Divina Liturgia. Murió en el exilio.   

3º  Concilio Ecuménico de Efeso   
Convocado por el Emperador Teodosio II El Joven (nieto de Teodosio el Grande) en el año 431, y a petición de Nestorio que no llegó a asistir, tuvo lugar en Efeso, en la costa del Mar Egeo, el III Concilio Ecuménico. Estuvieron presente 200 Obispos. Nestorio admitía dos personas en Cristo. Enseñaba que la Virgen María dio a luz a un hombre, Jesucristo, no a Dios “Logos” (“La Palabra”, Hijo de Dios). El Logos moraba en Cristo, como en un templo. Consecuentemente la Virgen María debería ser llamada “Christotokos”, Madre de Cristo y no “Theotokos”, Madre de Dios. Este III Concilio Ecuménico comenzó el 22 de Junio del año 431 en la Gran Iglesia de Santa María en Efeso con los 200 Obispos contrarios a Nestorio. Los Obispos partidarios de Nestorio aún no habían llegado y el funcionario imperial les pidió que no comenzaran hasta la llegada de estos. Los reunidos no le hicieron caso y comenzó la Asamblea. En un solo día se condena a Nestorio y se aprueban los textos del Obispo Cirilo de Alejandría.  El 24 de Junio llegan los Obispos Orientales y cuando se enteran de lo ocurrido se reúnen bajo la presidencia de Juan de Antioquía y rechazan el procedimiento y el Concilio condenando y deponiendo a Cirilo.   El 10 y el 11 de Julio se reúne de nuevo el Concilio y rechaza las enseñanzas de Nestorio como erróneas, ahora también con el visto bueno de los delegados romanos que habían llegado tarde. La Divinidad y la Humanidad de Cristo han sido unidas en la persona única de Cristo. La encarnación es la unión de Dios y el hombre dentro de la persona de Cristo encarnada. La Virgen María es declarada la Theotokos porque ella dio a luz no a un hombre sino a Dios convertido en hombre. La unión de las dos naturalezas de Cristo tuvo lugar de tal forma que una no perturbó a la otra.

El Credo   
El Concilio declaró que el texto del Credo decretado en el Primer y Segundo Concilio Ecuménico era completo y prohibió cualquier cambio, añadido o enmienda, determinando que a nadie sea lícito presentar otra fórmula de fe o escribirla o componerla fuera de la definida por los Santos Padres reunidos con el Espíritu Santo en Nicea.    

Defensores de la Ortodoxia                 
“San Agustín de Hipona” fue el encargado de combatir las doctrinas pelagianas amparado en la Palabra de Dios. El “Doctor de la Gracia” no acudió al Concilio, pues su ciudad episcopal se encontraba asediada por las tropas del ejército vándalo, aunque al parecer estuvo invitado. Las respuestas ortodoxas de San Agustín fueron aceptadas por el Concilio. “Sin la Gracias soberana de Dios, nadie puede obtener la salvación”. El Concilio consideró a San Agustín como varón de santa memoria y de gran ciencia. Muchos teólogos han pensado que el agustinianismo es la única teología integralmente sólida que ha poseído el cristianismo.     

4º Concilio Ecuménico de Calcedonia   
Se celebró en Calcedonia, cerca de Constantinopla, en el año 451 bajo el Emperador Marciano con la asistencia de más de 500 Obispos. Comenzó el 8 de Octubre en la Iglesia de Santa Eufemia y se clausuró el 1 de Noviembre. Fue el gran Concilio Cristológico contra los “monofisitas” que defendían una única naturaleza en Cristo. El Monofisismo es una creencia que afirma para Cristo una sola naturaleza divina (Monos=Solo y Physis=Naturaleza).
Este Concilio por el contrario demostró que en Cristo hay dos naturalezas, la Divina y la Humana, como se definió en los Concilios anteriores y condenó la teoría Monofisita. Se confirma, entre otras cosas, el símbolo Niceno y el Constantinopolitano del I Concilio (año 325) y del II Concilio (año 381) En el Canon 28 de este IV Concilio se aprobó que el segundo lugar de la Cristiandad es Constantinopla, “la Nueva Roma”. El texto dice: “Así como los Padres reconocieron a la vieja Roma sus privilegios porque era la ciudad Imperial, movidos por el mismo motivo, los obispos reunidos decidieron concederle iguales privilegios a la sede de la Nueva Roma, juzgando rectamente que la ciudad que se honra con la residencia del Emperador y del Senado, debe gozar de los mismos privilegios que la antigua ciudad Imperial en el campo eclesiástico y ser la segunda después de aquella”.  Este canon niega el origen divino del Primado Romano y lo reduce al simple hecho coyuntural de ser la capital del Imperio. De ahí que cuando el Papa fue asumiendo cada vez más el rol político de Occidente como el único Patriarcado occidental, no pusiese ninguna objeción, pero cuando intentó extender su autoridad a Oriente comenzaron los problemas,  El Papa Nicolás I pretendió intervenir en el nombramiento de la sede bizantina, obteniendo un vivo rechazo. Además, el cambio que Occidente hizo en el “Credo” con el “filioque” alarmó al Patriarca Focio.  Sin embargo fueron las Cruzadas las que produjeron la ruptura definitiva, pues Oriente jamás olvidó los sacrilegios de los cruzados en 1204, cuando destruyeron el altar de Santa Sofía, despedazaron el iconostasio y sentaron a una Prostituta en el trono del Patriarca.  Los testigos reconocieron que quienes hacían aquello no podían ser cristianos en el mismo sentido que ellos.  No obstante, debemos mirar al pasado con tristeza en pro del ecumenismo. Este Concilio también condenó el eutiquianismo, que no reconocía en Cristo la distinción de las dos naturalezas perfectas. La versión del Credo de Dionisio “el Exiguo” no es aceptada por haber añadido el “filioque”   
    
5º Concilio Ecuménico II de Constantinopla  
 Por segunda vez se celebra este IV Concilio Ecuménico en Constantinopla el año 553, bajo el Emperador Justiniano el Grande.  Estuvieron presente 165 Obispos. Este Concilio fue convocado con la esperanza de poner fin a las controversias entre Monofisitas y Nestorianos. El Concilio confirmó las enseñanzas de la Iglesia con respecto a las dos naturalezas de Cristo (divina y humana) y condenó ciertos escritos con enseñanzas Nestorianas.                 
El Emperador Justiniano confirmó su fe Ortodoxa escribiendo el famoso himno “Solo Hijo Engendrado y Palabra de Dios” que en muchos lugares se canta durante la Divina Liturgia.                 
También condenó los escritos de Ibas de Edesa, Teodoro de Mopsuestia y de Teodoreto de Ciro contra San Cirilo y el Concilio de Efeso. “Si alguno no anatemiza a Arrio, Eunomio, Macedonio, Apolinar, Nestorio, Eutiques y Orígenes, junto con sus escritos, este tal sea anatema”.                 
A Sergio se le atribuye una nueva herejía llamada “monotelismo”, (una voluntad).   Por lo tanto se confirma que “en Cristo hay dos voluntades, como hay dos naturalezas, aunque sea una sola la Persona, que es la del Verbo”. El “monotelismo” se condenó en el siguiente Concilio Ecuménico.    

6º Concilio Ecuménico III de Constantinopla                   
Este VI Concilio Ecuménico se celebró nuevamente en Constantinopla el año 680 bajo el mandato del Emperador Constantino IV. Asistieron 170 Obispos.                 
Convocado por este Emperador contra el “monotelismo” que afirmaba una sola voluntad en Cristo. Defiende la doble voluntad sin confusión ni división.                 
El Concilio se pronunció así: “Cristo tiene dos naturalezas con dos actividades: como Dios obró milagros, resucitó y ascendió a los cielos; como hombre desempeñaba las actividades diarias normales. Cada naturaleza ejercía su propia voluntad. La naturaleza divina de Cristo tenía una tarea específica que desarrollar, al igual que su naturaleza humana. Estas naturalezas estaban místicamente unidas en la Divina Persona de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.”  
 Defensores de la Ortodoxia *
“San Máximo el Confesor” (580-662) fue un simple pero iluminado monje que murió en el exilio en Cáucaso.”
*“San Andrés de Creta” (+740) participó en las deliberaciones del Concilio. Fue el autor del famoso “Canon” que se lee durante la Gran Cuaresma en las Iglesias Ortodoxas.”   
5º y 6º QUINTO SEXTO CONCILIO ECUMÉNICO
Tuvo lugar en Constantinopla en 692 en el Palacio Imperial en Trullo por lo que se le conoce también como “Concilio Trullano”                 
Fue un suplemento del V y VI Concilios Ecuménicos por lo que se le conoce como el “quinto sexto”. Su función fue puramente legislativa, ratificando los 102 cánones y las decisiones de los anteriores Concilios Ecuménicos.                 
Se sancionaron los llamados “85 Cánones Apostólicos” y se aprobaron las decisiones disciplinarias (cánones) de ciertos Concilios regionales.  Este Concilio añadió una serie de decisiones disciplinarias, o cánones, a los ya existentes. El Concilio Quinto sexto fijó el fundamento de la Ley Canónica Ortodoxa.    

7º CONCILIO ECUMÉNICO II DE NICEA                   
Tuvo lugar en esta ciudad del Asia Menor en el año 784 convocado por la Emperatriz regente Irene y con la asistencia de 367 Obispos.                 
Este Concilio se centró en el uso de los iconos en la Iglesia y la controversia entre los “iconoclastas” (que atacaban la veneración de los iconos) y los “iconófilos”  (que veneraban a estas imágenes, pintadas y no esculpidas, como vasos del Espíritu Santo).  Se distinguió cuidadosamente el culto de veneración del culto de adoración, que solo es debido a Dios.                 
El Concilio definió que los santos iconos pueden ser exhibidos en las iglesias de Dios, en los vasos sagrados y en las vestimentas litúrgicas, en las paredes y en las casas. Principalmente los de nuestro Señor y Salvador Jesucristo y de nuestra Señora la Theotokos con los ángeles y gente santa.  Se definió que podían besarse y ser objeto de veneración y honor.” También se proclamó la tradición eclesiástica, escrita o no escrita.       
Entre Oriente y Occidente y entre sus capitales imperiales como fueron Roma y Constantinopla, hubo siempre antagonismo ya fuere en el aspecto político como en el religioso. A mediados del siglo IX, un ambicioso personaje ocupó la silla patriarcal, su nombre fue Focio; cometió toda clase de arbitrariedades y exacerbó los ánimos de los orientales contra Roma. Esta grave situación decidió la apertura de un nuevo Concilio, que desafortunadamente ya no fue Ecuménico.      

Defensores de la Ortodoxia                 
*“San Juan Damasceno” se llamaba Juan Manssur y fue educado en la Corte del Califato de Damasco llegando a obtener un puesto equivalente al de Primer Ministro. Fue un devoto Cristiano Ortodoxo. Entró en el Monasterio de San Sabas en Palestina donde escribió muchos poemas, himnos y tratados, uno de los cuales es “Una exposición exacta de la Fe Ortodoxa”. Esta obra es un sumario teológico sistemático de todas las doctrinas básicas de los primeros siete siglos. Esta monumental obra llegó a ser un clásico de la Teología Ortodoxa.
 
Triunfo de la Ortodoxia                                 
En 843 un Sínodo regional (Endemousa) fue convocado bajo la Emperatriz Teodora.  La veneración de los iconos fue solemnemente proclamado en la Catedral de Santa Sofía. Monjes y clérigos entraron en procesión y restauraron los iconos en los lugares establecidos. Ese día fue llamado del “Triunfo de la Ortodoxia”. Desde entonces este acontecimiento es conmemorado cada año en un servicio religioso especial el primer Domingo de Cuaresma; el “Domingo de la Ortodoxia”.

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7.- LOS DIEZ MANDAMIENTOS
Las Leyes inmutables de Dios Todopoderoso (Exodo 20:1-17; Deut. 5:1-21), no han sido derogadas ni por el mismo Jesucristo, sino que ha afirmado que quien quiere alcanzar la vida eterna debe cumplirlos (Ver: Marcos 10:19; Lucas 10:25-28).
1.- Yo soy Yahvéh, tu Dios. No tendrás dioses ajenos delante de Mí.
2.- No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra; no te inclinarás a ellas ni las servirás.
3.- No tomarás el Nombre de Yahvéh, tu Dios, en vano, porque no dará por inocente Yahvéh al que tomara su Nombre en vano.
4.- Acuérdate del día de reposo para santificarlo.
5.- Honra a tu padre y a tu madre, para que tengas larga vida sobre la tierra.
6.- No matarás.
7.- No cometerás adulterio.
8.- No hurtarás.
9.- No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
10.- No codiciarás la casa, ni la mujer ni cosa alguna de tu prójimo.
Es importante tenerlos siempre presente en nuestra mente, a la hora de reflexionar sobre nuestro accionar; cuando al llegar la noche hacemos nuestro exámen de conciencia, e incluso, memorizarlos, porque serán la guía para evitar los errores a los que nos somete la humana voluntad,cuando está apartada de la luz divina.

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 8.- Validez de las Ordenaciones Catolicas no romanas  

Colaboracion de +Miguel Damasceno.

Con frecuencia, las Iglesias Católicas Apostólicas no romanas, sean Nacionales, Tridentinas, Ortodoxas Occidentales,  o Sedevacantistas son blanco de críticas por algunas jerarquías romananistas, tras considerarlas irregulares. Argumentan que tanto sus obispos como sus sacramentos no son reconocidos como Catolicos, pero los siguientes documentos históricos irrebatibles no dicen lo mismo.

El primer Concilio Niceno (a 325) se expresó claramente a este respecto hablando de los novacianos: “Sobre los que se llaman Catharos (esto es, limpios) si vinieren a la Iglesia Católica, agradó al Santo y al Gran Concilio que, recibiendo la imposición de manos en penitencia, permanezcan como están en el clero. Conviene que, sobre todo, profesen por escrito que reciben y siguen todos los dogmas de la Iglesia Católica y Apostólica”.

Los Santos Padres pensaron que la imposición de manos o la Ordenación produce sus efectos aunque proceda de un ministro indigno. Es un sacramento y una acción de Cristo, que no queda desvirtuada por la iniquidad del instrumento. Este principio general de Teología Sacramental Patrística tiene ahora su manifestación concreta en el Sacramento del Orden.San Jerónimo dice igualmente: si el que bautiza en su fe herética no puede dañar al bautizado, tampoco el que en su propia fe herética hace la ordenación del sacerdote le mancho”.San Agustín (354-430): “no hay ninguna razón porque quien no puede perder el bautismo pueda perder el derecho a darlo, porque uno y aún los mismo propósitos que venían de un cisma han sido recibidos, aún cuando pareciese ser necesario que desempeñasen los mismos oficios que antes desempeñaban, o han sido ordenados de nuevo, sino que, lo mismo que el bautismo, la ordenación permaneció íntegra, puesto que en la separación o cisma hubo un vicio, pero no en los sacramentos, que son los mismos dondequiera que estén... Si nosotros procedemos mal, que expliquen ellos como no pueda perderse el sacramento del bautizado, y pueda perderse el sacramento del ordenado, que dicen: “al apartarse de la Iglesia no perdió el bautismo pero sí el derecho a darlo”. Porque si uno y otro es sacramento, de lo cual nadie duda, ¿por qué aquel no se pierde y este sí se pierde? Ni a uno ni a otro sacramento hay que hacer injuria”.

Una de las razones de esta aceptación de los Sacramentos conferidos por herejes, cismáticos y pecadores la daba San Agustín: “una cosa es no tener algo, y otra cosa es tenerlo ilegítimamente o usurparlo ilícitamente. Los sacramentos hay que reconocerlos y venerarlos”. Otras razones era la “Costumbre” o Tradición de la Iglesia y la consideración de que los Sacramentos eran “acciones de Cristo”, cualquiera que fuese el instrumento humano.

Más adelante (440-461), San León Magno no rechazará de la dignidad de Obispo a un cierto Máximo, que se había ordenado en el cisma Donatista.

Anastasio II (a. 496) no dejó de admitir la validez de las ordenaciones en el cisma de Acasio; porque Cristo es el que hace los sacramentos, ni queda limitada su virtud fecunda, aunque pase por lugares inmundos.

San Gregorio Magno (a. 601) admitirá las ordenaciones conferidas por nestorianos como válidas, escribiendo a los Obispos de Iberia (Giorgia): “...sin ninguna duda, vuestra Santidad los reciba (a aquellos nestorianos convertidos) en su propio grupo, guardándoles sus propias órdenes, para que, procediendo con mansedumbre y no haciéndoles contradicción o dificultad por sus propias órdenes, los arranquéis de la boca del antiguo enemigo”.

Y León XIII (a. 1896), sí decretó inválidas las ordenaciones anglicanas, no fue razón de haber sido conferidas por quienes estaban fuera de la Iglesia Católica Romana, sino solamente por vicio de forma e intención.

La validez de las órdenes conferidas por herejes o cismáticos, de suyo siempre la ha reconocido la Iglesia.“Los sacerdotes dan su bendición no por propia virtud -escribe Hestiquio de Jerusalén- sino que, porque llevan la imagen de Cristo, pueden por Aquél que está en ellos dar la plenitud de la bendición”.No se puede pues, absolutamente pensar en las cristiandades separadas como en comunidades absolutamente extrañas, separadas de la Iglesia, donde se conserva el carácter sacramental se conserva también un vínculo con la Iglesia única. Todos los cismas contra la unidad de la Iglesia no pueden consumar completamente la división en tanto la parte que se ha separado no haya repudiado también el Sacramento del Bautismo y destruido con ello todo vínculo de carácter sacramental. Es oportuno recordar que un niño bautizado no es, con el bautismo, incorporado al cisma, sino a la iglesia Una, aún cuando aquel que administra este sacramento no conozca a la Iglesia, aún cuando intente explícitamente excluirla con tal que su primera intención sea la de querer hacerle cristiano.

La voluntad de los hombres no puede destrozar ni modificar una decisión divina: También los cismáticos en la medida que son cristianos, pertenecen siempre a la iglesia que es Una en la unidad de su sacerdote.

Hoy día ya no se duda de consagraciones episcopales verificadas hasta en sujetos que no habían recibido previamente el presbiterado u orden sacerdotal. Al recibir la Consagración de Obispo, quedaban ordenados con la plenitud del Sacerdocio y poseyendo las capacidades sacramentales del Presbiterado.

De San Ambrosio de Milán, elegido Obispo siendo catecúmeno, se vino creyendo hasta ahora que pasó por todos los grados del clericato; pero ciertamente no aconteció así con otro catecúmeno que, como refiere San Gregorio Nacianceno, elegido también, fue bautizado y, de simple laico fue ordenado. Otro laico que, estando casado y siendo abogado, de laico recibió la Consagración Episcopal, es San Filogonio, cuyo ministerio ensalza San Juan Crisóstomo.

Por San Agustín sabemos de la Consagración para Obispo de un simple lector. Estaban preparadas todas las cosas para consagrar a uno de los sacerdotes y había un Obispo de fuera de Hipona para intervenir en la ceremonia; pero ésta no podía realizarse como se había pensado, porque el candidato se había retirado. Entonces San Agustín, Doctor y Padre de la Iglesia: para que no fuera inútil la vanidad del otro Obispo, sustituyó al presbítero por un lector.

Se cuentan treinta y cuatro diáconos romanos que antes de acabar el siglo IX, en aquella Iglesia fueron consagrados Obispos de Roma o Papas, directamente sin pasar por el Presbiterado u Ordenación Sacerdotal. Respecto del Papa Juan XIII (965-972), cuya carrera eclesial se conoce por la lista de órdenes que había recibido, se ha podido constatar que el diácono pasó directamente al Episcopado.

RESUMIENDO
El Obispo tiene en virtud de la Consagración Episcopal, una potestad de Confirmar y Ordenar, que no se le puede quitar, porque si la Iglesia pudiera anular esta potestad, es lógico creer que lo hubiera hecho en caso de cisma, herejía, etc,; y sin embargo nunca lo ha hecho. Al contrario, es un principio reconocido en teología sacramentaria la validez de las ordenaciones conferidas por Obispos cismáticos y herejes. Todo lo cual es indicio cierto de que la potestad Episcopal viene de un sacramento y de un carácter impreso en el alma; no de un mero mandato, o de misión externa o jurisdicción comunicada por la Iglesia en la persona del Papa.

(Biblioteca de Autores Cristianos: Ministros de Cristo, Sacerdocio y Sacramento del Orden, Enciclopedia del Sacerdocio, dirigida por el R. Prof. José Cacciatore, C.SS.R. Con 120 páginas de Bibliografía)  

(Estudios sobre la vocación por el centro diocesano de Lille C. Spicq, R. Izard, G. M. Garrone, G. Leclerq, M. De la Broye.)  

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PERO, ¿JESÚS "ERA" DIOS?

Se puede decir que Jesús es Dios. Pero no por la identidad de Dios y hombre, Sino por la unión.

Te da vértigo la pregunta, ¿verdad? Si respondes afirmativamente, el vértigo no desaparece. Y si lo niegas, te quedas en el aire.

Puede que esto ayude a clarificar la afirmación “Jesús es Dios”.

El sujeto es “Jesús”. El predicado, “Dios”. Y el verbo, “es”. El problema está en el verbo “es”. El sujeto y el predicado se unen por medio del verbo.

Pero el sujeto “Hombre” (Jesús) ¿se une al predicado Dios por identidad? No. Hombre no puede ser igual a Dios, nunca.  Ni Dios puede ser igual a Hombre, nunca. Eso sería negar a Dios, o negar al hombre.

Entonces, ¿no se puede decir que Jesús es Dios?

Se puede decir. Pero no por la identidad de Dios y hombre, sino por la unión. Por vía de identidad, no. Por vía de unión, sí: unidad singular de realidades diferentes, sin separación ni mezclas.

Se realiza tal unidad entre Dios y aquel hombre (¡misteriosa unidad!) que lo que él piensa es lo que piensa Dios; lo que él dice es lo que dice el Padre; ama como y cuanto ama el Padre; y sus preferencias son las del Padre. Y, así, quien lo ve a Él, está viendo lo que se puede “ver” del Padre.

Jesús es el camino hacia Dios. Jesús es la verdad sobre Dios. Jesús es la vida de Dios.
 

“Jesús jamás se llamó Dios a sí mismo, antes al contrario: ‘¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios’ (Marcos, 10,18) Fue después de su muerte cuando se llegó a la convicción de que Jesús había entrado en la vida eterna de Dios, que había sido elevado por Dios a Dios. Sólo entonces la comunidad de los creyentes empezó a aplicar a Jesús el título de ‘Hijo’ o ‘Hijo de Dios’… Se recordaba cuán intensa e íntima había sido la unión con Dios y el trato con Dios… cómo había enseñado a considerar a Dios Padre de todos los hombres, llamándole él también Padre… Había por tanto una lógica interna en el hecho de que él, que había llamado ‘Padre’ a Dios, fuese llamado expresamente ‘Hijo’ por quienes creían en él.”[Hans Küng. “Credo”. Trotta, 2002, pág.64]  

“Quien me ve a mí está viendo al Padre”[Juan, 14, 9]

“Dios se revela en Jesús, en la vida y el comportamiento de Jesús… El Dios que se nos da a conocer en Jesús es el Dios de la cercanía y la solidaridad.”[José María Castillo. “Teología para comunidades”. San Pablo, 1990, pág. 201]

Este artículo está destinado a hombres y mujeres que a través del raciocinio, alcancen el conocimiento del Padre con una fe madura y capaz de discernir maduramente la revelación de Jesucristo.

publicado en: http://www.feadulta.com

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SAN GREGORIO MAGNO, Papa

Palabras para recordar

Más vale causar escándalo que esconder la verdad

 

Cuánta sabiduría en estas palabras, las que debiéramos tener en cuenta a la hora de atemorizarnos de confesar la Verdad de Jesucristo, por salvar nuestro pellejo o quedar bien frente a la opinión pública.

 

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2009-09-25

FORO DE LEY DE LIBERTAD RELIGIOSA EN ARGENTINA.
Por Hilario Wynarczyk. (*) Buenos Aires.
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2009-09-25

Rouco quiere a los curas casados fuera de la Iglesia

El arzobispo amenaza con la expulsión a los que incumplan el celibato,

por JESUS BASTANTE (Madrid)

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2009-09-15

VIENTOS LAICOS EN COSTA RICA

Una reforma constitucional, que pretende acabar con el último Estado de confesión católica en América Latina, calienta la campaña electoral

por  ÁLVARO MURILLO - San José - 15/09/2009

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